Felipe VI Urges Global Order Renewal: Disorder Is Not Terminal, But a Step Toward Fairer Rules

October 2, 2026

El expresidente de la República Portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, ha recibido el Premio Josep Piqué, galardón concedido por el rey Felipe VI en reconocimiento a su trayectoria política y académica y a su compromiso con la fraternidad ibérica. Al recibir el reconocimiento, Rebelo de Sousa destacó el sentido de Estado y la capacidad de ponderación de la Corona española en la articulación de la estabilidad institucional.

En su discurso de agradecimiento, el político portugués articuló un duro diagnóstico sobre el deterioro geopolítico acumulado en el último lustro. En su análisis, el multilateralismo “casi ha muerto o ha hibernado”, viéndose las organizaciones internacionales en gran medida vaciadas. Esta parálisis ha facilitado que la fuerza bruta se imponga sobre el derecho internacional y los derechos humanos en las decisiones de las grandes potencias. Asimismo, el expresidente del Partido Social Demócrata (PSD) alertó sobre los riesgos de la inteligencia artificial cuando se convierte en un instrumento disputado por poderes políticos y económicos concentrados que pretenden operar sin reglas universales. Frente a esta deriva, reivindicó la vigencia del patrimonio espiritual europeo —centrado en la dignidad de la persona, el Estado de derecho y la economía social de mercado— e instó a orientar la acción pública hacia la felicidad concreta de las personas.

“El multilateralismo casi ha muerto o ha hibernado. Se ha impuesto la fuerza al derecho, y los derechos humanos han pasado a ser ignorados por los más poderosos”

Marcelo Rebelo de Sousa

El monarca correspondió a las palabras del galardonado resaltando su sencillez, su bonhomía y su constante vocación pedagógica. Y subrayó además que la amistad entre ambos se ha forjado “en años de confidencias y sabios consejos” con una arraigada vocación ibérica, europea y atlántica.
 

The Portuguese former president delivered a grateful speech. Photo: Foro La Toja

Un diagnóstico del desorden: la necesidad de renovar el marco de posguerra

En el arranque de su intervención inaugural, Felipe VI tomó como hilo conductor el lema escogido para la reunión, “un mundo en desorden”, para examinar las transformaciones geopolíticas que atraviesa la sociedad internacional. Argumentó que la agitación actual no debe interpretarse como un colapso absoluto e irreversible, sino como la erosión progresiva de un marco normativo concreto: el construido por la comunidad internacional tras la Segunda Guerra Mundial.

Si bien aquel sistema multilateral alumbró conquistas irrenunciables —como la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la expansión del comercio global o el propio proceso de integración europea—, el monarca advirtió contra la tentación de idealizar en exceso el orden del pasado. En su lectura, buena parte de las tensiones y asimetrías del presente derivan de los defectos de diseño y de los procedimientos anquilosados de aquella arquitectura institucional.

Por este motivo, el rey defendió la urgencia de “renovar el orden mundial” en lugar de resignarse a su parálisis. Las instituciones multilaterales deben adaptarse para dar respuesta no solo a los conflictos armados contemporáneos en Ucrania y Oriente Próximo o a la inaplazable transición energética, sino también a fenómenos emergentes como las amenazas híbridas que ponen en riesgo la soberanía e integridad de los Estados. En la misma línea, situó la regulación de la inteligencia artificial como un imperativo que garantice el control humano y la orientación de la técnica hacia el bien común.
 

Rebelo de Sousa is the first foreign head of state to receive this award. Photo: Agenda Pública / Yanka Soto

Autonomía estratégica europea y la vigencia del vínculo atlántico

Frente al clima de crispación e incertidumbre que domina el escenario internacional, el jefe del Estado instó a escuchar las voces del “inconformismo razonado y sereno” para corregir las deficiencias del sistema. En este proceso de reforma, la convergencia entre universidades, empresas, servicios públicos y sociedad civil resulta fundamental para fortalecer la resiliencia de las democracias abiertas.

Coincidiendo con el 250.º aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, y haciendo referencia a uno de los pilares del Foro La Toja, el monarca reafirmó la vigencia estratégica del vínculo atlántico. Apoyándose en su trayectoria personal como estudiante en Norteamérica y en su responsabilidad como jefe de Estado de una democracia europea, afirmó que la relación entre ambas orillas del Atlántico está destinada a pervivir. No obstante, enfatizó que en esta nueva etapa corresponde a las democracias europeas asumir la iniciativa como principales garantes del derecho internacional.

“En esta nueva etapa corresponde a las democracias europeas asumir la iniciativa como principales garantes del derecho internacional”

Felipe VI

Para desempeñarse en ese papel de liderazgo, Europa debe consolidar una mayor autonomía estratégica en materia de defensa, capacidades industriales, educación y formación. Esta exigencia de soberanía tecnológica e industrial no implica un repliegue sobre sí misma, sino la condición necesaria para que el club comunitario sostenga su coherencia interna y evite dejarse amedrentar en un entorno global de creciente competencia geopolítica.
 

The monarch urged the Atlantic bond and the strengthening of democracy as pillars of stability. Photo: Foro La Toja

La dignidad humana como núcleo ético: la memoria frente a la barbarie

Hacia el final de su alocución, el rey situó el respeto a la dignidad inalienable de la persona como la esencia última y el mínimo común denominador sobre el que se articulan los valores europeos. De esa premisa emanan de forma natural el Estado de derecho, las libertades públicas, la convivencia democrática y la responsabilidad ciudadana.

Felipe VI advirtió de manera tajante contra el peligro de dar por sentados estos principios o asumirlos como conquistas irreversibles por el mero hecho de residir en una democracia avanzada. Para ilustrar la fragilidad de las sociedades abiertas, evocó la figura del escritor Jorge Semprún y recordó cómo la barbarie del campo de concentración de Buchenwald brotó a tan solo diez kilómetros de Weimar, cuna de la alta cultura, la filosofía y la ciencia europeas. Aquel colapso ético aconteció en el corazón del continente, lo que demuestra que ninguna sociedad está inmunizada contra el retorno de la intolerancia.

“El rey situó el respeto a la dignidad inalienable de la persona como la esencia última y el mínimo común denominador sobre el que se articulan los valores europeos”

El monarca concluyó apelando a mantener un pragmatismo vigilante que no renuncie a la esperanza. Salir reforzados de la actual agitación internacional representa una posibilidad real que impone una ineludible obligación moral a las instituciones y a la ciudadanía europea.

En alianza con

Natalie Foster

I’m a political writer focused on making complex issues clear, accessible, and worth engaging with. From local dynamics to national debates, I aim to connect facts with context so readers can form their own informed views. I believe strong journalism should challenge, question, and open space for thoughtful discussion rather than amplify noise.